jueves, 22 de diciembre de 2011
TRAVESÍA AMAZÓNICA EN VERANO
Hoy: viaje en auto ocupando asiento de acompañante, ventanillas abiertas pero ausencia de aire acondicionado. Cinco, seis de la tarde quizás, el tiempo no cuenta. Periplo largo desde Tribunales hasta Figueroa Alcorta y de allí entronque con Avenida del Libertador. Primera etapa: inmediaciones de la Estación Lisandro de la Torre. Alguien desciende del rodado. Proseguimos, regreso por Libertador para el centro. Agobio. Canícula que clava hondo en el corazón de la masmédula. Cuesta disfrutar del viaje y de la charla, tránsito de hora pico aumentado al cubo por vísperas de fiestas. Calor. A pesar de la camisa de algodón y el pantalón liviano. El necesario cinturón de seguridad parece un pedazo de riel caliente que se expande desde el hombro hasta la cintura. Lo conversado intenta querer evadir esta más que tibia realidad, pero la humedad más el aire caliente se posesiona de nosotros como gárgolas que bajan de los edificios y despedazan nuestras entrañas mientras ensayamos un simulacro de charla. Por fin, Ruggeri, C.Díaz, Bulnes -más tapón de tránsito- esto sigue y todo igual. Por fin cruzamos Rivadavia, un par de cuadras, casa,.fin del trayecto...¡qué linda es la amistad que soporta todo esto!
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