miércoles, 8 de febrero de 2012
¡QUE SUERTE TIENE DIOS QUE VA A CONVIVIR CON EL FLACO!
Me estoy tratando de acordar de algo que pensé (o sentí, en este caso es igual, porque al tratarse del Flaco en mí ambas palabras significan lo mismo) cuando se difundió su enfermedad. Me imagino que ahí yo le estaba elaborando una despedida anticipada, por esto que tenemos que nos protegemos del dolor. En fin, aquí va: Fue una equivocación. El Flaco fue un equívoco, no era cierto que habitaba en nuestro mundo, que componía tanto y tan bien, que cantaba y que tocaba ídem, que hablaba y escribía igual de bello y claro, y que pensaba y transmitía otro tanto. Que resguardaba y preservaba sus apariciones mediáticas tanto como buscaba el acorde justo o la palabra precisa en cada canción como la gema preciosa que falta para completar la joya impar, o para darle el significado de lo que quería transmitir, sin desconocer que lo poético es intentado por quien lo crea y completado por quien lo recibe. No era cierto tampoco, que en sus últimos años un suceso le tocó la cuerda solidaria y entonces se dedicó en más a difundir la prevención de accidentes viales. Si el Flaco no existió de verdad, fue un sueño, un espejismo, una ilusión, una película irreal. Y si es verdad en cambio que pasó en serio por este mundo y yo estoy diciendo pavadas, entonces sí podemos creer positivamente que nuestras vidas fueron más bellas, inspiradas e iluminadas gracias a él.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario